Más de un año atrás, oficiales de la policía de Hartford, los suburbios y agencias estatales y federales comenzaron tranquilamente a recopilar información acerca de los criminales más violentos de la ciudad.

La Fuerza de Tarea de Tiros de Hartford identificó de 75 a 125 personas responsables de delitos graves de la ciudad, les dio seguimiento a los delincuentes y forjaron relaciones con ellos, sus familias y la comunidad en un esfuerzo por impedir la violencia.

Si le parece familiar, es porque New Haven obtuvo mucha prensa en noviembre cuando anunciaron su Proyecto Longevidad, un programa que pretende sofocar la violencia al localizar los más responsables, responsabilizándolos y alentándolos a que le den un giro a sus vidas.

Se espera que el proyecto, ideado por el criminólogo David M. Kennedy, comience formalmente en Hartford dentro de cinco meses. Los investigadores que trabajan en Longevidad en New Haven se pasarán a Hartford una vez que su trabajo está terminado y luego a Bridgeport según el programa se expande por todo el estado.


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Pero la ciudad capital esta a un paso mas adelantado.

“Hemos estado haciendo algunas de las cosas ya — diciéndole a la gente que “dejen su arma en casa. Si usted la saca todos vendremos por usted”, dijo el jefe de policía de Hartford James Rovella. “Hemos empezado nuestra iniciativa basándonos en la fe. Estamos realmente muy conectados y preparados para hacer estas cosas. Estamos esperando que [Longevidad] mejore, o se enlace, con todos estos enfoques diferentes que estamos tomando.”

John Decarlo, un profesor de Justicia Penal en la Universidad de New Haven que ha venido realizando investigaciones para Longevidad, dijo que funcionarios estatales y federales construirán sobre la información ya desarrollada en Hartford.

“Porque ese excelente trabajo ya está en lugar, esperamos poder aprovechar los esfuerzos de la fuerza de tarea de tiros e incorporar esos datos a el programa global más grande en el área de Hartford”, dijo.

Bajo el programa de longevidad, los investigadores estudian las pandillas, sus miembros y sus relaciones, centrándose en el número relativamente pequeño de personas que cometen los crímenes más violentos. Más tarde, pandilleros son llamados a una habitación con miembros de su familia, líderes comunitarios, trabajadores de servicios sociales, policía y fiscales y se les dice que si alguno de ellos le dispara a otra persona, la aplicación de la ley caerá sobre todo el grupo.

Porque muchos de los pandilleros están bajo libertad condicional o probatoria, esta advertencia está diseñada para hacerles saber que serán el objetivo — y podrían ir a la cárcel — incluso si alguna otra persona hace el tiroteo.

Como alternativa, les ofrecen programas y servicios, tratamiento, preparación de empleo, vivienda, educación y destrezas para vivir — diseñados para ayudarles a cambiar su comportamiento.

En New Haven, investigadores de la Universidad de Yale, el Colegio de Justicia Criminal John Jay, la Universidad de New Haven y la Universidad de Cincinnati cayeron sobre los datos de la policía para identificar 19grupos compuestos de aproximadamente 600 personas que son responsables de casi la totalidad de los crímenes violentos de la ciudad. A finales del mes pasado, comenzaron las reuniones con miembros de las pandillas.

“Nexus a la violencia”
En Hartford, esfuerzos similares están en marcha. La primavera pasada, Rovella creó el programa PROSPERAR, que empareja delincuentes con dos patrocinadores — un oficial de policía y un agente de libertad condicional — para ayudar a mantenerlos por buen camino.


El Departamento de la policía también se ha asociado con la comunidad de fe de la ciudad, y las reuniones de esa iniciativa están en curso.


Además, la fuerza de tarea de tiroteos de la ciudad está desarrollando una “lista de futuros gatilleros” mediante la revisión de entrevista e informes de campo, y arrestos penales en los últimos 10 años. Los miembros de la fuerza de tarea le dan a cada detención un valor basado en su “nexus a la violencia,” según documentos de la ciudad. Se filtran personas fallecidas o encarceladas. Los nombres restantes tienen prioridad en las investigaciones penales basadas en su potencial a la violencia”, dicen documentos.


La fuerza de tarea ha trabajado para “interrumpir” la violencia intentando predecir los tiroteos por represalias y poner a las posibles víctimas o probables tiradores bajo vigilancia.


Rovella dijo que los recursos estatales y federales de Longevidad podrían reforzar los esfuerzos que ya están en su lugar. El departamento y el equipo de fuerza de tiroteo han escogido de los métodos de Kennedy para ayudar a desarrollar esos esfuerzos, añadió.


“Hemos estado practicando esto por un tiempo ya, y empezaremos a refinarla con la ayuda de los federales,” dijo. “Sostenibilidad es la clave absoluta mientras vamos por este camino. Cuanto más larga sea la sostenemos, lograremos los efectos más duraderos.”

La Asamblea General aprobó $500,000 para “disuasión enfocada” la primavera pasada, los cuales ayudaron a financiar la investigación inicial de Longevidad y $130,000 en subvenciones federales y otros $50,000 del Departamento de Justicia de Estados Unidos que se han utilizado para apoyar el programa.

El Alcalde Pedro Segarra dijo que no está claro cuánto de esa financiación se utilizará en Hartford. En definitiva, el proyecto se cubrirá con fondos federales, estatales y locales.


Una parte fundamental del programa en Hartford serán los servicios sociales, dijo Segarra, tomando en cuenta que la ciudad tiene una gran población de reingreso a la prisión.