El huracán Irene dejó el lunes sin electricidad a más de un millón de personas en Puerto Rico, donde también derribó árboles e inundó calles, en tanto que los meteorólogos alertaron que podría adquirir mayor fuerza y dirigirse el fin de semana a Florida y Carolina del Sur.

No había de inmediato informes sobre muertos o heridos de consideración en la isla, pero el gobernador Luis Fortuño declaró el estado de emergencia y recomendó a las personas que permanezcan en sus casas a fin de evitar cables de electricidad derribados, calles inundadas y otros peligros.

No es prudente salir y averiguar qué ocurrió, permanezcan en sus casas, manifestó Fortuño en conferencia de prensa.

El primer huracán de la temporada de tormentas en el Atlántico representaba amenaza inmediata a la costa noreste de República Dominicana, aunque según previsiones, el centro del fenómeno climático no pasará por Haití. República Dominicana y Haití comparten la isla caribeña de La Española.

Casi 600.000 personas en Haití continúan sin vivienda a causa del sismo ocurrido en 2010 y ese país podría experimentar aguaceros y ventarrones con la fuerza de tormenta tropical, dijo Dennis Feltgen, portavoz del Centro Nacional de Huracanes de Estados unidos con sede en Miami.

"No pronosticamos que el fenómeno desaparecerá sobre las montañas de La Española", afirmó Feltgen. "Pronosticamos que continuará como huracán".

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos proyectó que Irene podría adquirir fuerza y alcanzar el jueves fuerza de huracán categoría 3 con vientos de 184 kph (115 mph).

Irene podría continuar con esa fuerza en dirección al noroeste por la costa atlántica de Florida y alcanzar Carolina del Sur, aunque los expertos del clima consideran posible un cambio de ruta para el fin de semana respecto de la proyección actual.

De acuerdo con los pronósticos, el huracán pasará el martes cerca o por las islas Turcas y Caicos, así como por el sureste de las Bahamas.

Las autoridades del condado de Palm Beach ordenaron a sus empleados que suspendieran sus labores ordinarias del lunes y emprendieran los preparativos para tormentas, como inspecciones a generadores y equipo de comunicaciones.

En Santo Domingo, Brigadistas y agentes de la policía turística dominicana recorrían las playas para impedir que los bañistas entren al mar, mientras que empleados de hoteles recogían sombrillas y camastros, al tiempo que el huracán Irene avanza hacia la costa noreste de República Dominicana.

Los organismos de socorro aumentaron su nivel de alerta máxima a 23 de las 32 provincias, aunque todo el país está en alerta.