La Voz del Mundial, picante y divertida obra en el micro teatro de Miami

En una jornada lluviosa y de doble filo, Broderick Zerpa, traje alquilado, corbata y sueños a flor de piel, cree que se encuentra ante la oportunidad de su vida como potencial locutor de los partidos de la próxima Copa Mundial de Fútbol.

En el casting, sin embargo, le meten un gol de chilena y aquel sueño se transforma en una picante pesadilla en la trama de la obra La Voz del Mundial, en escena hasta el 15 de junio como parte de la temporada del micro teatro Miami que presenta el Centro Cultural Español del Downtown.

"Quiero ser la voz del Mundial, pero me maltratan muchísimo" resume Zerpa sobre su rol como un desesperado narrador deportivo local en busca de trabajo en la refrescante pieza de Camilo Hernández y dirigida y producida por Rosalba Maldonado. "Y es que no es fácil. Como periodista te juzgan no necesariamente por tu talento, sino por lo que gente piensa de ti".

Con elenco enteramente venezolano, La Voz del Mundial retrata el pulso anímico entre Zerpa y una exigente reclutadora (Zoraya Alcalá y Carinés Moncada, quienes se rotan) que guarda un secreto tan explosivo que termina dejando el aspirante a locutor con la boca abierta y un grave problema estomacal.

En un íntimo contenedor de 20 pies de largo y unos 10 de ancho, uno de siete que sirven de escenario para el micro teatro, la capacidad de diálogo de los actores se pone a prueba en un proscenio atrevido e intimidante.

Y particularmente cuando los protagonistas de la obra son periodistas (Alcalá en su blog, Moncada es presentadora de Telemundo y Zerpa dirige programas de radio y también hace televisión) y no necesariamente actores.

Milagro en miniatura

En el Centro Cultural Español de Miami se lleva a cabo un tipo de teatro muy singular: micro.

Y cuando hablan de micro, éstos españoles no se andan de puntillas. Siete mini obras de unos 20 minutos de duración cada una, presentadas al unísono en otros tantos contenedores o furgones de unos 20 pies de largo, y con aforo para unas 15 personas.

Si eres claustrofóbico, el microteatro te apasionará y te aterrará al mismo tiempo.

El concepto es brillante. El ambiente es cool, seguro, liberal.

El público es diferente, intelectual, hispter de aquellos con pensamiento progresista y vestimenta anticuada. Las ideas son propias de una subcultura independiente y aguda que aprecia el arte diferente así como el indie-rock o las gafas de montura gruesa.

Allí, en un patio al descubierto, se despliegan los siete contenedores donde se disfruta de drama y comedia lo mismo que de una cerveza importada, vino tinto o un salchichón.

También hay música ---aquella noche del debut de la temporada era de corte celta o andino bajo la batuta de una chica armada con un ukelele y un muchacho torciendo una trompeta.

Se pagan $5 por el estacionamiento y $5 por cada pieza. Además de La Voz del Mundial, se presentan hasta el 15 de junio Clara y Violeta, El Disparo, Mari Punish, Una Mamá de Película, Yo no Soy Al Pacino y las Niñas quieren ser Princesas.

Siete obras al mismo tiempo que se repiten seis veces cada una por velada de lunes a jueves. Los fines de semana se adornan con la "hora golfa", salpicada de temas adultos en horario nocturno.

"Esto del micro teatro es un idea traída de España. Pones tus obras en un concurso y los del centro cultural español escogen las que le interesan", explica Maldonado. "Yo tengo dos piezas esta temporada y con el asunto del Mundial y su gran popularidad traemos a colación lo impactante de este deporte. La gente ve los juegos en televisión y luego querrán venir al teatro a ver de qué manera lo vamos a enfocar".

Este nuevo formato de teatro se originó en Madrid en 2009 en un antiguo prostíbulo de la calle Ballesta. Es lo que está de moda en las tablas y sobre todo cuando de ahorrar dinero se trata.

Vaginas y goles

Sorayá Alcalá, locutora, periodista y actriz, que ya había hecho de las suyas en "los Monólogos de la Vagina" le da vida una mujer difícil y enigmática en La Voz del Mundial.