Harlow y Marlow, una leyenda y su discípulo en un nuevo CD de salsa dura/VIDEOS de ensayos

 

 

A sus 74 años, el legendario pianista Larry Harlow luce rejuvenecido. Y por dos estruendosas razones: en junio de 2014 se vuelve a casar; y a finales de febrero próximo planea presentar un nuevo sencillo al lado de otro chamán de las teclas.

La novia es una puertorriqueña que se identifica como María del Carmen. Su compañero del Chilingui en su proyecto musical: el talentoso y versátil Marlow Rosado.

"Le dije a Marlow... vamos a grabar algo sabroso. Tu y yo, dos pianos, un coro, dos trombones, "papapa", un número cortito y con mucho swing", explica "El Judío" Maravilloso en el estudio de Rosado en Miami Lakes durante una reciente grabación de "Marlow y Harlow", el CD de contagioso y eufónico título que planean presentar a finales de febrero.

Dos genios de las blancas y las negras, dos ganadores de Grammy, un delirio de dedos, una pasión desbordada por la salsa dura y el proceso inevitable del paso de la antorcha del maestro Harlow al discípulo Rosado —lo de discípulo es por su admiración hacia Larry y nada que ver con novatadas.

"Estamos hablando de la continuación de un trabajo. Harlow lo empezó y lo ha mantenido por muchos años...y ahora me siento como que me están pasando la batuta", indica Rosado, puertorriqueño de 45 años y quien en 2013 obtuvo un premio Grammy en la categoría "Mejor Album Tropical Latino" con su disco de salsa ácida, Retro.

En el disco, que de sencillo podría desencadenar en un CD de dos temas o más, también participa el magistral violinista cubano Alfredo de la Fe, pionero del instrumento en la salsa y acompañante irremplazable de grandes del género como Eddie Palmieri, Tito Puente, Celia Cruz, Cheo Feliciano y la Fania All-Stars.

"Siento que debo continuar el legado de Larry ; y es algo natural para mi pues la salsa que hago en mis discos es salsa gorda. No hago salsa romántica. Y la salsa gorda es la escuela de Larry", acota Marlow.

Hechicero musical

Casi siempre vestido de blanco, Harlow es un estudioso y practicante de la santería e incluso se le habría bautizado como hijo de Ochún, la diosa del amor, de la miel, del río y de todas las cosas dulces.

Como aquella misma deidad Yoruba, fiestera y provocadora, Harlow siempre se ha identificado con la cultura afrocaribeña no obstante su linaje anglosajón y hebreo.

Nacido en Booklyn, y de la mano de su padre Buddy, un bajista profesional; y su madre Rose, cantante de ópera, Lawrence Ira Kahn se graduó de la prestigioso escuela de Música y Arte de Nueva York y se distinguió en el oboe, la flauta, el violín y el bajo. Pero fue el piano —mezclado por su lujuria hacia la música latina— lo que lo llevaría a la fama y las riquezas.

"Salí de la escuela secundaria y me fui a la Cuba pre-Castrista a estudiar música. Estuve poco tiempo, pues al llegar Fidel al poder cerraron la escuela, pero logré aprender los secretos de la música latina. El resto fue fácil".

Ese "resto", como humildemente lo resume el "Judío Maravilloso", incluye la producción de unos 260 discos para el sello Fania Records; su piano incendiario y dirección musical con la poderosa "Fania All Stars" de los 70s; y su propia orquesta a lo largo de un carrera de casi 50 años.

Hippie salsero,Harlow fue un animal artísticos que le arrancó las entrañas a su instrumento y lo convirtió en una demoledora máquina social y cultural en unos tiempos de protestas, drogas y cambios. Los tiempos dorados de la salsa.

Ese Harlow orisha de La Cartera (Junior González); Abran Paso (Ismael Miranda); Salsa Suite (Rubén Blades) y la Opera Ommy (Celia y otros), sedujo a un joven Marlow que al igual que el maestro nació con un piano debajo del brazo.

"Yo estudiaba a pianistas de la Fania como Richie Ray y Papo Lucca y también a Palmieri; pero fue Harlow mi gran ídolo", señala Marlow, hijo de Cataño y padre de dos mellizas.

"Qué orgullo ahora poder compartir en un estudio con mi maestro".

En aquel estudio de Miami Lakes, el alumno parecía enseñarle al maestro (al menos eso le hacía pensar Larry a Marlow) mientras se hacía realidad un sueño.

"Larry confía mucho en mi y eso me hace sentir muy bien. Por fortuna le están haciendo mejoras a su apartamento en Miami Beach, de lo contrario no habría querido venir a grabar hoy y estaría en pantalones cortos paseándose por la playa", bromeó el saltamontes de La Riqueña.

Escuela del pasado unida al talento del presente en un proyecto del futuro: dos pianos alquimistas, un trombón, un bajo, un poco de soneo en un pieza de menos de cuatro minutos de duración y "papapa"...una obra de arte con sabor a salsa "golda".

 

 

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